Asfixia radicular e inundaciones en tus cultivos

Asfixia radicular e inundaciones en tus cultivos

En este artículo de MercaNatura os vamos a comentar un problema muy común en muchos cultivos y zonas cultivables del mundo.

Es lo contrario de la sequía, cuando la gestión del agua no es eficiente debido al aporte de gran cantidad de agua, lluvias en exceso, rotura de canales, etc.

Se conoce como asfixia radicular y es el momento en el que las raíces de los cultivos demandan oxígeno pero no hay o no está en suficiente cantidad en el suelo y las plantas empiezan a sufrir un estrés por inundación.

Síntomas que ocasiona la asfixia radicular

En el momento en el que hay un exceso de agua en el suelo (inundación) qie impide a las raíces de la planta respirar, el crecimiento de la planta se detiene completamente. El cultivo entra en una fase de supervivencia donde no le interesa producir hojas, florecer o engordar frutos.

En el suelo está empezando un desequilibrio de la parte de oxígeno y agua que las raíces necesitan para respirar y absorber nutrientes.

A partir de aquí y según van pasando los días y el agua aún permanece en el suelo, la planta inicia una nueva situación de estrés donde las hojas empiezan a volverse pálidas, cloróticas y de aspecto blando, otras se caen por acción de la síntesis de etileno, flores y frutos se caen, etc.

Como hemos comentado, es una situación donde la planta tiende a liberarse de la carga que en ese momento tiene que mantener, como son las hojas, flores y frutos y que, en esta altura, no le interesa mantener.

En una segunda etapa del problema, con la planta debilitada, entran en acción la acción de muchos hongos oportunistas que se adecuan a las condiciones de anoxia o falta de oxígeno y son capaces de entrar fácilmente por la planta y causar un gran número de enfermedades.

El sistema defensivo de la planta y el equilibrio nutricional es reducido, por lo que la entrada, multiplicación y afección de este tipo de enfermedades y bacterias, que necesitan condiciones altas de humedad, es fácil y vertiginoso.

Asfixia radicular e inundaciones

La etapa post-inundación y los cambios en la planta

Digamos que tenemos el problema directo solucionado en el suelo. El agua ha comenzado a desaparecer, bien por lixiviación a capas profundas o bien evaporado por la acción de la temperatura.

Tenemos una planta que inicia una nueva vida y un proceso corto o largo de recuperación. En ese momento nosotros tenemos que evitar que la presencia de enfermedades vaya a más. De ahí que comúnmente se apliquen determinados fungicidas al suelo o cobres que reduzcan la proliferación de hongos y bacterias.

Como después de un terremoto, la planta tiene que recomponerse y activa determinadas rutas metabólicas y enzimáticas que inician el proceso de recuperación.

Por una parte, debe recuperar a niveles estables la gran cantidad de etileno producido para liberarse de la pesada carga de hojas, flores y frutos. Esto lo hace a través de la síntesis de auxinas y giberelinas, ésta última contraria a la hormona del envejecimiento mencionada.

Hay que disponer rápidamente de energía para poder formar de nuevo todas estas estructuras verdes necesarias para captar la fotosíntesis que el ambiente les ofrece.

Por ello, la forma más rápida es enviar toda la energía posible (azúcares y ácidos orgánicos) de la parte aérea a las raíces. Hay que recomponer todo el desaguisado subterráneo y formar nuevas raíces que puedan captar nutrientes. Muchas otras se han podrido o han perdido su capacidad para trabajar.

Todo esto lo hace la energía enviada al suelo y la producción y síntesis de auxinas y citoquininas, encargadas del desarrollo de yemas laterales y la salida de nuevas raíces superficiales.

Formas de solucionar o aliviar el problema de la asfixia radicular

En la mayoría de los casos, poco podemos hacer para evitar el problema si viene precisamente del cielo. Hay muchas veces donde las lluvias son muy copiosas y en poco tiempo y al suelo no le da tiempo a drenar.

Si de por sí tenemos un suelo bastante saturado, el problema viene por el largo tiempo que tarda en hacer desaparecer el agua acumulada que se encuentra estancada en la zona donde crecen las raíces.

Lo ideal es tener un suelo cuidado, con un aporte continuo de materia orgánica, que ofrece una gran capacidad de drenaje y acumulación de oxígeno en el suelo.

Los suelos arcillosos son los más problemáticos, pues aunque tienden a acumular muchos más nutrientes que aquellos terrenos arenosos, también lo hacen con la humedad y el agua.

Debemos evitar tener suelos encostrados y apisonados por el material agrícola. En este tipo de terrenos, los macroporos que acumulan mucho aire (oxígeno) necesario para las plantas se han reducido al máximo, y son como una losa de cemento reteniendo el agua.

La solución es voltear y arar el suelo con maquinaria agrícola cada cierto tiempo o cuando haya previsión de lluvias copiosas.

Los ácidos húmicos ayudarán a favorecer el desarrollo radicular, la acumulación de materia orgánica y el intercambio catiónico entre nutrientes.

El color más oscuro que les ofrece este tipo de nutrientes al suelo hace que acumule más radiación, por tanto, durante el proceso de evaporación del agua, posterior al problema, la tendencia a desaparecer el agua será más acelerada.

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Posterior al problema, necesitamos un aporte rápido y eficiente de energía a la planta. Dicha energía se empleará, como hemos comentado, en estimular el crecimiento de nuevas hojas y tallos y crear nuevas raíces para captar el mayor número posible de nutrientes.

Estos aminoácidos se pueden aplicar vía foliar o vía riego según necesitemos estimular distintas partes del cultivo.

En muchas ocasiones, las aplicaciones foliares en este tipo de caso son más eficientes debido a que las raíces de la planta están afectadas y no interesa aportar más agua después de una inundación, por cuestiones lógicas.

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¡Hasta la próxima!