Cómo mejorar la tierra cansada de nuestro jardín

recuperacion de tierra cansada en nuestro jardin

Para todos los que han disfrutado desde hace tiempo un pequeño rincón de la casa convertido en jardín, este artículo puede ser interesante para renovar la tierra que compone muchas de tus jardineras o macetas.

Con el paso del tiempo, podemos ver cómo la tierra de las macetas va perdiendo sus tonalidades oscuras, se empeoran las características de su drenaje y las plantas se vuelven algo amarillas y caídas.

Puede ser un cúmulo de factores, aunque siempre acudimos a aportar más agua (muchas veces más de lo necesario) y algún tipo de fertilizante.

Con el riego continuo, muchas veces en cantidades desmesuradas, la tierra se compacta, pierde todas sus propiedades, se seca pronto y no deja crecer convenientemente a las raíces, sobre todo aquellas recién plantadas.

Si decidimos sustituir alguna planta porque se nos ha secado, es el momento de mejorar un poco las propiedades del sustrato antes de volver a plantar otra. Así conseguiremos mejores resultados a largo plazo con estos sencillos trucos.

Síntomas de tierra vieja o cansada

materia organica y suelo cansado

Hay varios síntomas visuales de tierra que ya no tiene la misma proporción de materia orgánica ni riqueza mineral.

El color es un factor importante, pues a más oscuro más se calentará y más temperatura tendrán las raíces en invierno, proporcionándole un entorno agradable.

Cuando regamos y se queda gran cantidad del agua en la superficie, como floculada, antes de poder infiltrarse por los poros, también es un síntoma de que tenemos un alto grado de compactabilidad en el suelo, que también se traducirá en mayor pérdida de riego y menor desarrollo de las raíces por encontrar una barrera mecánica a su crecimiento.

Renovar los nutrientes perdidos

Cuando compramos sustrato con un índice de riqueza en nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes, poco a poco se van perdiendo esos iones por asimilación de la planta.

Si no aportamos periódicamente estos nutrientes de nuevo, el sustrato dejará de ser un almacén de reserva y se convertirá en un sistema de sostén de las raíces.

Lo ideal es mezclar la tierra con nuevo sustrato que compremos, añadir algo de compost que nosotros mismos podemos producir y mezclarlo convenientemente.

Esta mezcla de sustrato, tierra y compost contiene gran cantidad de nutrientes, una buena relación oxígeno/agua, excelentes características de drenaje, buen color (para mejorar la retención de temperatura) y está muy bien acolchada.

Con este sistema no tenemos que perder la anterior tierra, sino que simplemente la estamos enriqueciendo.

Importante en pequeños terrenos o jardineras remover bien la tierra con una pala o azada, para volver a otorgarle propiedades de acolchado que anteriormente no tenía y eliminar la corteza que se forma en los primeros centímetros por el aporte continuo de agua de riego.

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